©cAc-gi09
Y aunque dicen que la griega es actualmente la más internacional de los cantantes nacidos en tierras de dioses y mitos, no llegó a convencernos y cuando ya el sol andaba alumbrando otros espacios, quizás también declinando allá por Funchal, decidimos contornear las calles recoletas que envuelven la catedral y volver a la Plaza Sant Pere bajando el paseo de jardines que bordean el claustro (Passeig Arqueologic), cuyo sendero desciende hasta la puerta de los Baños Árabes. Atravesamos la Plaza de los Jurados y caminamos sin temor (en Girona, los temores a la oscuridad no existen!) hasta el puentecillo sobre el cauce seco del Galligants. Grillos y luciérnagas jugaban a dar griticos de bienvenida al edén nocturno que es el jardín posterior del viejo monasterio que abriga una buena colección de piezas arqueológicas. Tres escalones viejos como el mundo y ante nosotros una fuente estanque como remanso quieto apenas violentado por el olor tranquilizante de los pinos inundando el aire.
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Las ranas al sentir nuestra presencia huyeron despavoridas aquellas que se bronceaban a la luz de la luna y las que croaban escondidas entre las plantas acuáticas se sumergieron en la fuente haciendo círculos allí donde los adioses eran puro espanto. Un malogrado video, al final una campanada anunciando la medianoche y el croar tímido de las ranitas creyendo que nos íbamos...
Las ranas al sentir nuestra presencia huyeron despavoridas aquellas que se bronceaban a la luz de la luna y las que croaban escondidas entre las plantas acuáticas se sumergieron en la fuente haciendo círculos allí donde los adioses eran puro espanto. Un malogrado video, al final una campanada anunciando la medianoche y el croar tímido de las ranitas creyendo que nos íbamos...
Croares & Campanas al fondo de Sant Pere de Galligants.
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