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Mosaicos
del que fuera Hotel Virginia, calle Villuendas, SC.
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dimanche 20 avril 2014
jeudi 2 mai 2013
vendredi 11 novembre 2011
mercredi 2 novembre 2011
jeudi 27 octobre 2011
Invasión Azul (Arnaldo Díaz Jiménez*)
Llevo tiempo dándole vueltas al asunto. Un tema espinoso, del cual no soy especialista, pero que como ciudadano del mundo me concierne: el cambio climático. El clima siempre ha cambiado en todo el planeta, y con fuerza en muchas ocasiones. Los cambios actuales son drásticos y el peligro acecha a todos. Rara es la mañana en que abra mi lista de periódicos digitales, y que no encuentre un artículo en referencia al tema. En el mundo se producen grandes y pequeños acontecimientos, y según su talla e importancia, aparecerán y desaparecerán de nuestras pantallas. Bangkok, megalópolis de 12 millones de personas vive inundaciones históricas que han obligado al éxodo de sus habitantes. Hace dos días, una tromba marina provocó un tornado de poca intensidad que tomó desprevenidos a los residentes de dos barrios de Sanary-sur-Mer, en el Mediterráneo francés. Las aguas circulan por el globo, ya sean corrientes frías profundas o cálidas superficiales, y esta circulación influye notablemente en los climas regionales del planeta, y también en las cartas geográficas de los países. Me viene a la memoria, -aunque los huracanes no son consecuencia precisa del cambio climático- los destrozos que trajo el huracán Kate para la costa norte de Villaclara, y que motivaron el desmantelamiento de dos pueblitos pesqueros cuyas playas gozaban de una popularidad sin par, me refiero a El Salto y Ganuza. Los residentes permanentes no tuvieron otra opción que mudarse a los edificios multifamiliares construidos en un área de Corralillo, y quienes eran propietarios de una casa secundaria, no les quedó más remedio que aceptar la expropiación y una miserable indemnización. Durante una visita “turística” a Isabela de Sagua, quedé impresionado por la deterioración urbana del pueblo y el abandono en que se mantienen sus casas sobre pilotes. Como el norteño puerto isabelino, colgados en la costa, otros pueblitos villaclareños son acariciados por las aguas del Atlántico, como se dejan acariciar islotes y cayos del archipiélago de Sabana. Y todo ese conjunto geográfico padece del temor a la subida de las aguas. Y precisamente, un excelente filme documental testimonia de la acechante invasión de las aguas en el territorio costero de Villaclara, la Invasión Azul que nos ofrece su guionista y director, Arnaldo Díaz Jiménez. Yo aprecié enormemente el trabajo de Arnaldo, y busco todas las posibilidades que me permitan exhibirlo a estudiosos del tema (tengo compañeros de universidad que tratan el tema de riesgos naturales y prevención) y a un público interesado en las consecuencias del cambio climático. A quienes les pueda interesar el tema, aquí les dejo el link http://arnaldo.blogia.com/2011/050101-invasion-azul-i-.php y la esperanza de poder compartir el material.
*Arnaldo Díaz Jiménez. Santa Clara. Guionista y director de cine & tv. Graduado de Lengua inglesa por el ISP Félix Varela de SC en 1987. Miembro de la filial de Cine, Radio & TV de la Uneac en VC. Trabaja como director de programas en el canal provincial Telecubanacán.
jeudi 28 juillet 2011
Meiko-san o “pot de colle”
jeudi 14 juillet 2011
Lola, Lolita, Lola…
mercredi 16 février 2011
La Ciotat de nosotros, mediterránea y querida…
mardi 8 septembre 2009
Regla & Caridad
Ayer. Hoy. Dia de la virgen de Regla. Dia de la virgen de la Caridad del Cobre. Patrona de las aguas. Patrona de todos los cubanos. Yemayá y Ochún. Deidades criollas, representadas en el movimiento y la música que les presento en los dos vídeos tomados en febrero de este año en el Centro Cultural El Mejunje. El espectáculo, tambor y danza afrocubana, estuvo a cargo de Oché, grupo folklórico villaclareño.
mardi 1 septembre 2009
Liouquet, anse, corniche, couché de soleil…
Si despertarse al alba puede ser fortificante, ver partir el sol segundo a segundo puede calmar la más grande de las angustias, desalterar el cuerpo, doblemente si la mitad de él se sumerge en aguas cálidas e incitar al más tierno de los pensamientos. Mirar de soslayo, mirarlo fijamente, simplemente mirarlo en su adiós temporal, porque mañana nos regalará otro espectáculo crepuscular al que nos obligamos a asistir. El sol se ha encargado de globalizar sus adioses vespertinos, y lo hemos visto desvestirse minuto a minuto dejando una estela de azules grises rojos naranjas y violáceos paños celestes en multitud de sitios y lugares que claman ofrecer los crepúsculos más sensacionales. Cada sitio tiene su puesta de sol. Yo les ofrezco algunas instantáneas, de esas que cada tarde, desde la ensenada, o desde el farallón, o saboreando una “lotte dans son lit de persil et huile d’olive” desde la terraza de la Roche-Belle(*), en plena cornisa del Liouquet, me transportan lejos, y por supuesto, me dan la calma que me deja pensar en ustedes, mi familia, mis amigos…
lundi 31 août 2009
Parc du Mugel
Un abra entre el mar y el promontorio rocoso. Un jardín casi Edén lejos del bullicio, que respira humedad y se protege de los vientos. Descúbranlo una tarde soleada sin temor a broncear violentamente. Siempre hay un recodo, una sombra puntual, un banco al abrigo de todo y de nada. Escalar el promontorio por el camino que lleva al mirador puede ser fatigante si calzamos chancletas metedeos. La fatiga se esfuma cuando se llega arriba y la brisa marina golpea el rostro. Puro soplo de vida. Vean ustedes mismos.
Parc du Mugel©cAc
Mugel
Menos concurrida que Figuerolles, Mugel es barrio alto, cala y parque. El barrio, empinado en la colina desde la que el panorama es marino y rocoso, esconde detrás de sus muros, sólidas residencias sombreadas por palmeras, glicinas y buganvilias. Descendiendo la colina, una ensenada modesta obliga a una pausa refrescante. Y oculta entre cactus y pinos, la caleta de Mugel, yendo hacia el parque, a escasos cien metros. El Mediterráneo lujurioso, l’île Verte, los viejos astilleros, el nuevo polo carenero de yates y cruceros, los farallones rocosos que albergan toda la comunidad de gaviotas y cormoranes. Simplemente, Mugel.
Figuerolles
Una buena zambullida en la cala de Figuerolles no puede faltar en este blog. Cala bien abrigada, bajo la mirada rocosa del águila y la pasividad del promontorio leonino que se deja escalar por aquellos audaces que buscan el fondo penetrando de golpe en las frescas y límpidas aguas de la pequeña ensenada familiar. Figuerolles es mi remanso para la lectura de todos los « Courrier International » acumulados, distorsionado por las zambullidas de los otros y mis brazadas hasta las piedras reverberantes del islote. La mejor de esas tardes la compartí con la mirada dulce de Julie y el boquiabierto Alí mirando caer desde la altura a los intrépidos saltadores.





