samedi 20 juin 2009

Au revoir Printemps!

©printemps09-marie-alix

lundi 15 juin 2009

Sous la voûte du chœur de l’église St-Roch à Paris

He ido a la librería japonesa Junkudo y la iglesia de Saint-Roch se me hace camino. Es el único sitio religioso de Paris en el que a menudo entro. Soy devoto de San Roque y por consiguiente de Elegua. Confieso que no soy practicante, pero el silencio que se diluye entre sus naves, me empuja a sentarme y meditar frente al altar de San Roque. Y nunca paso por alto sus ornamentos, pinturas y vitrales. Quiero detenerme en las pinturas de la bóveda del coro. La luz que penetraba por los vitrales se desmoronaba en el piso graciosamente y hacía resaltar los colores de las pinturas. El conjunto pictórico está firmado por el pintor Adolphe Roger y las molduras y la decoración suplementaria fueron obra de Baltard. Aprovechando la buena luz traté de acercarme a las representaciones que datan del Segundo Imperio. Ardua tarea. Cámara y prismáticos. Luego lápiz y papel para hacer apuntes y no olvidar detalles. La iglesia, vacía, era toda de mi posesión. Ni San Pedro, ni San Mateo pusieron atención a mi capricho fotográfico. Otro tanto hizo el ángel Séhaltiel, las alas desplegadas saliendo de su túnica roja. Con la mano derecha, el ángel porta una copa y con la izquierda un medallón con las iniciales SR.
©2009-cAc
©2009-cAc
San Mateo, vestido de verde y envuelto en una túnica roja, descansa sobre una nube. Escribe su Evangelio, que muestra abierto, con su mano derecha, en la izquierda sostiene el estilo. Un ángel arrodillado a su derecha, le sostiene a él, y otro ángel, vestido de blanco, planeando encima, con la mano derecha puesta sobre el corazón, y una llama en su frente, le trasmite al santo la sagrada inspiración. San Pedro, mirando al frente y sentado sobre su cátedra pontificia, porta una túnica blanca, y una capa amarilla ajustada por un cierre de diamantes. Portador de las llaves del reino celestial, con la derecha indica al cielo y con la izquierda apunta a la tierra. La tiara de pontífice está a sus pies, y por cada lado, asistido de ángeles alados, ambos portando una llama, uno levantando su capa, el otro apoyado sobre un pedestal en que dificilmente puede leerse : « Tu es Petrus et super hanc petram aedificabo ecclesia meam ».
Afuera, gentes que hacen su almuerzo de mediodía sentadas en los escalones de la iglesia. Las palomas revolotean y corren detrás de las migas de pan que hacen caer los que devoran su sandwich.

samedi 13 juin 2009

Brigitte ROCHAS - apARThé


En una de las cuatro esquinas en el cruce de las calles Truffaut y Legendre, un mundo de ánforas y trazos calurosos convive con otro mundo de bocales. Esos dos mundos son la última exposición de Brigitte Rochas y el exquisito aroma de los tés que ofrece la boutique-galería apARThé. No puedo yo ofrecer en esta página la delicadeza de la hierba, pero los invito a pasar por el sitio para que aprecien esos aromas y disfruten de la exposición y de la gentileza de la artista. Yo avanzo los trazos de ánforas y colores que los empujará a la visita.



L'exposition sera ouverte du mardi au samedi de 11h à 19h30 et le dimanche à partir de 15h
90 rue Legendre 75017 Paris
Tél. 01 42 63 77 13 M° La Fourche
http://www.brigitterochas.fr/

Berjoan - exposition


Un atelier que recuerda al viejo Batignolles con sus inmuebles de la planta baja dando al patio. Esencial en los atelieres, esa bocanada de luz y aire que penetra a través de las ventanas vidriadas. Y ese encanto se respira en esa pieza del fondo del atelier de Berjoan. Entre viajes y escapadas, me había desaparecido de las exposiciones del artista y de las puertas abiertas habituales del barrio. Tomé nota de lo que significa respirar calmadamente y entré sin prisa al atelier situado en el 35 de la rue Truffaut.

Voici les peintures, voici l’impression qui provoquent les titres de tableaux en regardant les photos prises dans l’atelier.

Au seuil de la porte de l’atelier, je me suis retourné vers la Sarabande des couleurs accrochées aux murs comme Un clou dans l’argile, Fortissimo, la Rumeur de l’eau en Ebullition sortant de la Chambre acoustique était une sorte de Milonga del Angel dans la voix de Caruso. Pas d’eau dans la théière, juste du lait, le Lait du jour. La forêt semblait une Pluie d’arbres, suspendus, en pleine Efflorescence, Homme-Arbre, Maisons dans les arbres ; au milieu de la pièce, je rêve, Madame rêve, Lili s’applique à l’Effeuillage des arbres, l’ange chante une deuxième Milonga, un Cheval de Troie m’invite monter sur la monture, Un trou dans la nuit encore visible ouvre la ruée vers l’or, je sors de l’atelier, Pas à pas, je regarde dans toutes les Directions, le soleil tombe comme un Confetti, teinté d’un Rouge absolu, au fond de la rue, (Le)point des horizons... (©2009-cAc)

vendredi 12 juin 2009

Hashim Sarkis - Une question de géographie / SFA


RER B. De la Gare du Nord a la parada de Luxemburgo, una eternidad. El tren se detiene con frecuencia en un tramo si corto. Movilización sindical y cólera de los usuarios. No hay un día en la geografía hexagonal que no descubramos que un movimiento social de cualquier talla. Una cuestión de geografía. Y me senté jadeando apenas cinco minutos antes de que comenzara la conferencia de Hashim Sarkis en la Société Française des Architectes. Fue estimulante y me hizo bien escuchar la manera en que el arquitecto examina la geografía en diversas dimensiones bien compenetrado con las tendencias contemporáneas. La geografía estuvo ligada evidentemente, al paisaje, al toque ecológico y al espacio territorial. Yo sentí el urbanismo presente, sin que por ello fuera lo esencial en la presentación. Me llamó profundamente la atención la comunidad para pescadores en la ciudad de Tyr, en el sur del Líbano. Una consagración al respeto del espacio, de la luz y las sombras. La casa Bademli exquisitamente integrada al paisaje de olivares en un sitio costero de Turquía, y la Biblioteca pública Assabyl, en Hamra, Beirut, donde la imaginación se desbordó a fin de integrar objetivo comunitario, emplazamiento, costos y por supuesto, contexto urbano en un espacio geográfico limitado.
http://www.hashimsarkis.com/HTML_CURRENT/projects/FSH/FSH.htm
http://www.hashimsarkis.com/HTML_CURRENT/projects/BAD/BAD.htm
http://www.hashimsarkis.com/HTML_CURRENT/projects/ABL/ABL.htm
Siguiendo al arquitecto en la explicación de sus más recientes trabajos, el público no tuvo mucho que debatir ni cuestionarle; en lo que a mi respecta, asimilé perfectamente esa relación entre el contexto y el proyecto en arquitectura tal como lo expuso Hashim Sarkis.

mercredi 10 juin 2009

La nostalgia domina los rincones – Mariana Pérez (*)

Así se titula el poemario de la escritora santaclareña que publicara la editorial Capiro en su colección Zarapico. La nostalgia también dominó la tarde que pasamos Mariana y yo trayendo a la memoria una veintena de años atrás. Pura nostalgia, sin insatisfacciones, sin charla vacía ni comadreo de escribanos. Nos paseamos por las calles de Santa Clara sin movernos de la saleta de mi casa, que a esa hora nos bendecía con el fresco viniendo del patio. Mariana es también decimista y fuerte en ese género. Es la fundadora y conduce la tertulia « La décima es un árbol » que se desarrolla en la casa de la Uneac villaclareña. No se detiene esta mujer poeta graduada de filología en la Universidad Central de Las Villas, siempre a la búsqueda de nuevos horizontes grandes y pausados como ella. La escritora ha publicado trabajos en Huella, Contacto, Brotes y colabora con el periódico Vanguardia.
Esta es la portada del libro, en cuya contraportada puede leerse : « la nostalgia, que domina todos los rincones de la memoria, acude donde el verso y lo satura con su tenue aroma. El poema se nutre, entonces, de resonancias, y vibra desde su modesta dimensión, pues el estruendo no es su meta. A donde llega lo hace sin ánimos de trascendencia, lento, solapado, fugaz.
(*) Mariana Pérez Pérez, Santa Clara, 1951.
A propósito, les dejo el poema que la escritora envió al Premio Poesía Varadero 2009

POEMA PARA TUS MANOS, IMITANDO A GERTRUDIS(*)

A Héctor Peláez

Manos.
Tus manos
me santiguan.
Árbol sin freno,
país del aire
que me escancia vino.

Las distancias disuelven
cuando pulsan mis cuerdas.
Parábolas que saltan
hacia un candil sin humo
son tus manos profundas:
profundas por distantes,
distantes por cercanas,
cercanas como un ciclo
de nubes en la noche.

Dedos. Panal y cometa
juguetón, que en lontananza
trenza la audaz esperanza
con las yemas del profeta.
Dedos largos –como asceta
que trueca un salmo en destellos
para salvar los resuellos
del soldado moribundo–,
tus dedos tocan al mundo
y el mundo vive por ellos.

Anillo y anular sostienen
palomas y son desgarraduras
sobre un tiempo que arroja del reloj
los insomnios y avanza en las agujas.

Diez uñas que temen al desequilibrio
van creciendo en las dulcísimas guitarras
por los canales de sus bocas desmedidas,
y se escapan del puente, y someten las pausas.

Con tus manos acercas la plenitud del sexo
cuando perfilan, crédulas, el fiel de mi constancia
para arder como lúbrico destino en mi silencio.

Lentamente en sus dominios oscilan como una rama,
besan y rozan, caminan por campánulas e incienso,
y después que son la luz, tus manos se me refractan.

Mariana Pérez / 24-09-2007

(*)Imitación, por la forma, de “La noche de insomnio y el alba : fantasía”, de Gertrudis Gómez de Avellaneda.

lundi 8 juin 2009

Utopía Avignon


La primera vez que entré a uno de los dos cines Utopía de Avignon creí que estaba entrando en cualquier local menos en un cinematógrafo. La fachada vidriada con su aire viejote, la terraza exterior sombreada por los muros altísimos del palacio de los Papas, el vaivén de los dependientes con las bandejas cargadas de bebidas y teteras humeantes, el café interior y el restaurant a la izquierda, señoras septuagenarias y cuarentones, muchachas jóvenes y adolescentes de mirada lejana, como casi todos los filmes que pasan. El desorden del vestíbulo cargado de afiches y prospectos, el segundo vestíbulo con sus paredes rojo encendido, y una acogida de hotel con sus bancos de madera y el mostrador de venta, la escalera de caracol, los cuadros, las estatuas, el trofeo de caza cual pared de château, breve, que además de ir por la película se va por ese ambiente la decoración que sólo puede encontrarse en la diversidad cultural que ofrece el cine Utopía. Habiendo disfrutado del filme elegido, sin trazas de publicidad ni llamados a la consumación, usted no deja el vestíbulo sin antes haberse hecho de la Gazette . Nunca falta un buen filme en sus salas. O casi todos!


Okuribito

No es el hecho de que haya sido premiado con un Oscar lo que nos empujó a ser espectadores del filme japonés Okuribito. Desde que las luces de la sala tres del cine Utopía se apagaron, nosotros dejamos por encanto nuestras lunetas y volamos a Yamagata. Japón sigue siendo nuestra mayor obsesión y nada impedirá que un día lo dejemos todo para instalarnos en una aldea perdida al borde de una Riviera con los Alpes nipones de fondo. Pero sigamos en Yamagata y entremos en el tema de la muerte. Es un tema como otro cualquiera, pasa a diario, es real, existe, no hay que huirle. El más allá para mí no existe, pero esos escalones seguros que conducen a la no existencia, no pueden ser rugosos ni insignificantes. Tienen que ser piedra pulida que ayuden a subir o a bajar, a todos, en ese adiós , ese último adiós donde caben todas las alegrías y tristezas de la vida. Y Okuribito está lleno de adioses plenos de amor, de melancolía, de concesiones, de tristezas infinitas y de la melodía de un violonchelo. Llámese “nokanshi”, embaumeur o preparador de muertos, el oficio que precede la mise en bière, o colocación del cuerpo en el ataúd, es y debe ser de una fineza cierta. Y se agradece infinitamente a quien lo ejerce si puso todo su talento para que los que asistan al adiós lo hagan a quien con ellos compartió la vida y no simplemente a un cuerpo inanimado. Okuribito es la sensibilidad misma, y sólo una vez encendida la sala del cine, nos percatamos que habían enrojecido nuestros ojos a fuerza de llorar calladamente mientras Daigo Kobavashi (Masahiro Motoki) tocaba al unísono cuerpos y violonchelo.

Departures (Okuribito)
Filme japonés de Yojiro Takita

dimanche 7 juin 2009

Thymus/Thym/Tomillo

A mi tia Hilda Velia que fue una sagrada cocinera no le podía faltar el tomillo en su cocina y tampoco sé cómo se las arreglaba para que las sopas, las carnes y los guisos siempre tuvieran una pizca de la hierba. Un bocal de tomillo, se encuentra en cualquier mercado. Pero salir a campo traviesa, entre los viñedos, arrancarlo a la garriga, da una sensación de libertad que bate alas en el aire y deja extasiado. Lo que no sé es si Hilda Velia sabe que existen unas trescientas cincuenta especies de tomillo. El tomillo es fundamental en el bouquet garni (además de las hojas de laurel, la salvia, la albahaca, el romerillo y el estragón), y en la composición de especies nombradas “hierbas de Provenza”. Ah, la Provenza!, cuántas hierbas y cielos, vientos y atardeceres planeando en sus senderos! Y cada vez que nos paseamos entre los viñedos, hacemos acto de recolectores de tomillo, porque fresco, arrancado a la tierra o delicadamente cortado con tijeras, es aún más perfumado que su hermano prisionero en los supermercados. El aromático tomillo es de esas plantas perennes que resisten los embates del clima. Es de poca altura y su tallo leñoso soporta las ráfagas del mistral. Y ni qué decir del suelo, aquí seco y pedregoso, como es la garriga en Provenza.

Egipcios y griegos ya la utilizaban en sus ritos y costumbres. Los primeros en el arte de embalsamar. Los segundos para dar olor a sus baños y como incienso en los templos. En la Europa medieval, el tomillo era dado a los guerreros por las mujeres como una forma de envalentonar a sus hombres. Hilda Velia pasa sus días sentada en su sala con el rosario entre sus manos. Manos que no acarician ramas de tomillo hace ya tiempo. Esas ramas que también fueron parte de ritos funerales y que aseguraban un paso perfumado al más allá. Y por qué no?

©2009-cAc

Les sentiers dans les vignobles de Roquemaure



Roquemaure es la cuna de un prestigioso agrónomo y botánico que siendo nombrado escudero de Louis XVI, vivió en la corte de Versalles y viajó por el mundo entero haciendo sus trabajos de investigación botánica: Pierre Louis Simon de Cubières. Y en los viñedos que envuelven al pueblo muchos son los senderos que contornan la garriga, se esconden entre los cipreses y que dan vuelta entre las plantaciones de uvas que dan mérito a esta región pedregosa y fértil bañada por el Ródano. La riqueza en hierbas, plantas y árboles sirvieron de mucho al marqués de Cubières para sus trabajos y en esa floresta penetramos casi a diario para descubrir los aromas que se desprenden de sus tallos y hojas. Les abro esos caminos en esta mañana de domingo.

©2009-cAc