mercredi 26 novembre 2008

Tramontana y mistral a orillas del Ródano

Mientras el tren va saliendo de la gare de Lyon, lentamente, temeroso de impulsarse en su carrera de raíles, las farolas van apagádose tocadas por una varita mágica. El tren atraviesa los suburbios cementados del sureste, estabiliza su respiración, Paris va quedando atrás en la bruma, y comienzan a aparecer esos campos arados, inmensas plantaciones, campanarios y pueblos todavía dormidos a esa primera hora de la mañana.
Faltando dos minutos para las nueve, el tren entra en el paquebot gigante que es la nueva estación de Avignon, como anclada en el Ródano. FdeRoquemaure El mistral bate fuerte y el aire fresco que envuelve la región me empuja del otro lado del río y pongo mis bártulos sobre un tapiz de hojas secas llegando a Roquemaure.


El castillo de Clary tiene un pulmón verde, su bosque, que se viste de colores sorprendentes a cada estación. Las piedras cual pelotas pulidas resisten el rigor invernal y sólo las ardillas saltan y arman algarabía entre los robles, los castaños y otros árboles, muchos centenarios.
©cAc
Los viñedos desnudos esperan la talla que los hará vestirse de hojas y racimos el siguiente año.
En primavera, las amapolas enrojecen sus claros en espera de ser sembrados. El “genêt” se expande durante el verano y vuelve oro los caminos y senderos alrededor de Clary. Las hojas comienzan a caer en octubre y ahora al final de noviembre, el bosque ve pasar los cazadores que se adentran en sus parajes a la caza de faisanes, perdices, patos salvajes extraviados y jabalíes.
©cAc
Mientras el bosque vive a ritmo de fusiles de caza y del ladrido de las jaurías, el castillo se prepara para la fiesta de “primeurs”. Dos días de descubrimiento y paseo, porque Clary hace parte de los treinta y dos castillos, dominios y bodegas del Gard que proponen catar además del “primeur” Château de Clary, aquellos premiados entre los mejores nuevos vinos.
©cAc2008
Clary vivió a ritmo de jazz para festejar su “primeur” y sirvió una excelente cena “cajun” preparada en la cocina del castillo. Para acercarnos a la Nouvelle Orléans, el pintor Serge Desiderio, de Montfaucon, instaló en la sala grande de la Academia ( http://www.academie-du-vin.fr/chateau_clary.php ) una serie de sus pinturas dedicadas al jazz.

©cAc2008 - CP DSerge

lundi 17 novembre 2008

El vigoroso trazado – Bertha Caluff

A Bertha Caluff, ya la he presentado anteriormente en éste blog, en Obras y Autores. Santaclareña, de origen libanés, bien acentuado en sus maneras, en el reflejo de sus ojos. Escritora, joven, y con una carga de emociones que nos regala en cada conversación en esos encuentros agradables que nos permite el viento cuando empuja las velas de mi barco hasta sus costas.
Su libro de poemas, El vigoroso trazado, será presentado próximamente en Santa Clara, Cuba, por el profesor Arnaldo Toledo, de la facultad de Letras de la universidad Central de Las Villas (UCLV). Les presento la portada y la contraportada del libro, que leeremos enteramente a nuestro regreso a la ciudad del Bélico, y les dejo tres poemas que incluye el cuaderno, tres poemas trazados con el vigor de su afección y donde se siente el olor de la lavanda que crece en los predios de la Abadía de Sénanque.

Sutileza de Senanque

Para Marie-Alix


Penetran en la noche
los sonidos
de L' Abbayé Senanque.


Una sutileza espaciosa
que va llenando
mi corazón de recuerdos.


Que la has atrapado

A Marie-Alix


Que la has atrapado
a ella,
la inaprensible,
la que vuela.
Por la que tanto
Suspiran y se afanan.

Que es ya tuya
en el misterio
y la belleza.


Yo le digo, mejor, desde el silencio

Como pertenezco a Dios,
las oraciones
que mejor me sé,
son de silencio.

Yo le digo, mejor,
desde el silencio.

Poemas de El vigoroso trazado, Bertha Caluff, 2008.


©cAc 1996
La Abadía de Sénanque, cisterciana, está situada en un estrecho valle en los flancos de Luberon, en tierras de Vaucluse. La estrechez del valle es la causa de que la extremidad oriental de la liturgia mire al norte, lo cual no es convencional como disposición. La iglesia fue construida en forma de cruz de Tau, siguiendo la austeridad cisterciense, y es remarcable cómo el ábside se proyecta más allá de las paredes exteriores de la abadía. Las diferentes alas del monasterio se comunican a través del claustro. La sala capitular es célebre por la fineza de su acústica.

©cAc1996

mardi 11 novembre 2008

Les « Poilus » de la première guerre mondiale.


Fotos del Regimiento al que pertenecieron los hermanos Buttin. Fotografías del álbum familiar, cortesía de Mme O. Verda née Buttin.©
Noventa años hace que se firmó el armisticio que puso fin a la primera contienda bélica mundial. Al alba del ll de noviembre de 1918 en un claro del bosque de Compiègne, llamado Rethondes se reunieron los aliados y el representante civil alemán asistido de consejeros militares. Era hora de parar la maquinaria de guerra que arrancó la vida a ocho millones de personas y dejó otros seis millones de inválidos y mutilados. A los soldados franceses que participaron en esta guerra se les conoce como “poilus”, que en la jerga familiar significaba hombre corajudo. Otras interpretaciones más ancianas podrían explicar el significado extenso de “poilu”, pero no es mi interés más que el de recordar a los cuatro hermanos Buttin que sufrieron de las trincheras y de la barbarie de la guerra, y que tuvieron la suerte de volver a su terruño de la Chapelle d’Armentières en el norte de Francia, casi en la frontera con Bélgica. Henri, Arthur, Alfred y Albert Buttin. Es de Albert, de quien más conocimiento tengo porque a su descendencia estoy unido y hoy, 90 años más tarde, quiero hacer patente mi recuerdo a él, a sus hermanos y a todos los “poilus” que cayeron en los frentes de batalla.

De izquierda a derecha: Henri, Arthur, Alfred y Albert Buttin. Fotografías del álbum familiar, cortesía de Mme O. Verda née Buttin.©
La figura del “poilu” no pasa desapercibida en ningún rincón francés, porque todos dijeron adiós a sus hijos y muchos no volvieron. Al azar he escogido varios de estos monumentos vistos durante nuestros periplos por el hexágono.
http://picasaweb.google.fr/carcasoliva/MonumentsPoilus
Para el blog, he dejado al “poilu” de Serverette que es quizás, uno de los más hermosos de Francia.

©cAc 2004

dimanche 2 novembre 2008

L’esprit MINGEI au Japon: de l'artisanat populaire au design

Llegamos al museo en el mejor momento del domingo. Apenas una fila de una veintena de personas. Y pasamos directamente a la exposición temporal sobre artesanía popular japonesa. Nos vino como anillo al dedo.
En el discurso de apertura del congreso de Nagoya, Soetsu Yanagi expresó que “en la Tierra hay multitud de objetos bellos, sin embargo, ninguno, y eso lo sabemos bien, tiene el encanto duradero de la belleza simple y naïve de los objetos ordinarios, que como el mingei nos ofrece la expresión la más fecunda [...]. El movimiento mingei rechazó el privilegio al lujo y al “parecer”, y se esforzó desde la década de 1920 de revelar la belleza de los objetos de uso cotidiano así como su dimensión espiritual. El movimiento, que arrastró el pensador Soetsu Yanagi y que fue sostenido por una nueva generación de artistas/artesanos. Soetsu Yanagi (1889-1961) pensó que “los progresos futuros de la humanidad dependerían de una comprensión mutua entre Oriente y Occidente”. El pensador, de espíritu universal, curioso del esoterismo y del misticismo europeo, se construyó a partir del pensamiento budista y de la Vía del Té. En 1914 descubre la belleza de la artesanía popular anónima de Corea y de Japón. Se convierte en un militante por el reconocimiento de aquello que él nombra mingei (de minshü = pueblo y kogei = artesanía). En 1926, ayudado por sus amigos alfareros Tomimoto, Hamada y Kawai, decide crear un museo de arte mingei, abierto desde 1936.
Como todo lo que tiene que ver con Japón, la exposición nos catapultó al archipiélago y quedamos suspendidos un buen momento.

musée du quai Branly

Mi primera visita a este museo fue para asistir a un concierto de repentistas cubanos, algo así como un « Palmas y Cañas” a escasos minutos de la tour Eiffel. Hoy he vuelto a esta nave anclada para siempre a borde del Sena para disfrutar de su colección permanente, y cuya vocación es hacer conocer y expandir las artes y las civilizaciones de África, de Asia, de la Oceanía y de América. El edificio, concebido por Jean Nouvel, se alza en medio de una vegetación lujuriante, un espacio abierto y habitado. Les dejo algunas fotos exteriores de esta ciudad cultural cuya espiritualidad respira de vitrina en vitrina.

©cAc 2008

samedi 1 novembre 2008

La vie moderne de Raymond Depardon

Sacamos el paraguas justo para pasearlo. Desde la casa al cine de la rue Pasquier no cayó una gota en la caminata de quince minutos para olvidar que hay metros y autobuses en la vida moderna. Hay otra vida, la de la ruralidad, la de caminar subiendo cuestas y acariciar el viento con la mano. “La vie moderne” acaba de salir en salas y es una película que hace del corazón una pasa. Por los testimonios, por la vida dura, por los ojos acuosos de la vejez enraizada en el campo. Durante unos diez años, en la región nombrada Cévennes, Raymond Depardon filmó para guardar en la memoria, un mundo que desaparece poco a poco, por el que a veces pasamos sin sospechar que ya no será el mismo la próxima vez, que nos grita su desespero y no le prestamos atención. Les recomiendo marearse mientras se adentren en la región montañosa, al ritmo de la cámara del cineasta que ahora completa su tríptico “Perfiles campesinos”. Parajes de una belleza extraordinaria pero no por eso en extremo áridos, en cuyas tierras dificilmente cultivables, los lugareños crian carneros, chivos, cabras y vacas y por los cuales se desvelan sin mirar el tiempo ni a si mismos. Un mundo rural de otoños rojizos, de crudos inviernos, frescas primaveras y largas jornadas estivales. Fantástico, Depardon!

Halloween

Cierto octubre, estando en New York disfrutamos de la víspera de Halloween. La “Grosse Pomme” se nos mostró engalanada con sus mejores calabazas y auténticos disfraces. En Warthon, en el vecino estado de New Jersey, mi sobrino nos recibió en su casa convertida ella misma en una calabaza gigante haciendo competencia a los colores del otoño.
Francamente, no tengo ningún apego a Halloween y en Paris creo que una vez acepté acudir a la celebración en casa de amigos.
Dejamos NY ocupada en los últimos preparativos para abrir sus casas a las almas de los muertos convertidos en fantasmas y brujas, logrando con la imaginación toda la magia que en sus noches solitarias son capaces de crear.
Al llegar a Miami, otro espectáculo halloweenesco nos esperaba y lo celebramos a la luz de calabazas convertidas en candelabros. Fue nuestro primer Halloween en tierras americanas. El timbre de la puerta no paraba de sonar, y los niños y menos niños del barrio iban de casa en casa, como candelitas, pidiendo su parte de dulces y caramelos...
Anoche, tarde, mientras iba a la estación de Lyon para esperar a Alix, me tropezé con buena cantidad de gente joven disfrazada camino de celebrar su noche de Halloween. La fina llovizna no fue obstáculo para mantener contentos a los espíritus. O para alejar a los que en el mes de octubre no dejaron de merodear entre las paredes de nuestro apartamento, e incluso, como lo hicieron, de instalarse insolentemente en el salón. Por eso, volviendo a casa, encendí nuestra calabaza, aquella que Sylvie nos ofreció para asustarlos en caso de apuro.