dimanche 1 mars 2009

La vida es un tango – Lorenzo Lunar (*)

Trabajamos juntos en una escuela que formaba técnicos para el ministerio de la construcción. Apenas comenzaba la década de los 80. El cotidiano era otro, clases, guardias, reuniones, gente buena y otros menos buenos. Fuimos colegas hasta 1987 y por ese entonces nunca intercambiamos una palabra que tuviera que ver con la literatura. Años más tarde, durante una corta estancia en Santa Clara vi afichado su nombre en un anuncio de la Casa del Joven Creador, creo que era una lectura de obra o algo así. De esa manera descubrí al Lorenzo Lunar escritor de novelas policiacas, y en vano traté de localizarlo para compartir la alegría de la nueva. Hubiera sido mejor preguntar a los vecinos de la calle Real si conocían al padre de Leo Martín, pero en barrios marginales y no tan marginales, preguntar por un policía podía ser un fiasco. A su paso por Paris, de brazos con Rebeca, me envió una señal de humo electrónica pero el indígena santaclareño iba camino del sur hexagonal. La XVIII FIL anunció que la vida es un tango y yo temeroso de perderme en Buenos Aires, me refugié en la Sala Caturla para escuchar la presentación preparada por Leonardo Padura, saludar a Rebeca Murga, y pedir a Lorenzo que me firmara lo menos marginal posible la segunda novela de su trilogía policiaca.
©cAc-2009
(*) Lorenzo Lunar Cardedo, Santa Clara, 1958. Novelista y cuentero, ha publicado El último aliento (Ed. Capiro, 1994), Échame a mí la culpa (Ed. Cap. San Luis, 2000), Cuesta abajo (2002) y Que en vez de infierno encuentres gloria (Ed. Unión, 2003).

2 commentaires:

manny a dit…

Hola:
Ayer llegue a la casa después del trabajo, casi a las 11:00 p.m , cansado, me tiré en la cama y al cambiar de canales, me encontré que TMC estaba poniendo “Singing in the Rain” -y de momento me vino a la mente Alberto Anido, ya que esta es una de sus películas favoritas-. Me acordé de aquellas tardes de domingo que pasaba en su casa, tocando el piano, oyendo música y tertuliando sobre arte y realicé que nunca le había dado las gracias por todo lo que aprendí de él. Creo que mi obsesión con Broadway - aunque es algo normal en las personas que vivimos por mucho tiempo en Manhattan, tocando en bares, cabarets y cafés- viene de sus comentarios, de sus ideas y enseñanzas. Mi amor por el cine, a pesar de haber vivido- en Hollywood y trabajar y ser rommate de Charles Adair, uno de los "excéntricos" escritores del cine de horror" también es influenciado por Alberto. Por favor, no tengo su dirección electrónica y me gustaría que le hicieran llegar este e-mail.
Terminé de ver el film casi a la 1:00 a.m. y pensé que ya tal vez Alberto este viejo, por D-os yo casi llego a los 50, y como al pasar de los anos siempre recordamos las cosas buenas. Sin lugar a duda su amistad, junto a la de su hermana Freyda, fueron muy importantes en una época donde yo empezaba a conocerme a mi mismo, donde mis sueños, esperanzas y creencias se desarrollaban y donde mi mente se lleno de cultura, no de una cultura insular y nacionalista; sino de todo un arcoíris universal. El bautizó una de mis composiciones como “Diáspora”, y tal vez ese haya sido el significado de mi vida, viajando, viviendo y compartiendo con diferentes razas, creencias y tradiciones,como antepasados sefarditas mezclándose con el calor Antillano.

Mis saludos para los Anidos y un abrazo en especial para Alberto, y mi agradecimiento por haberme inculcado sentimientos de auto- respeto, libertad, tolerancia y amor hacia mi y hacia mis semejantes.

Best,

Manny Alfonso
mannyalfonso2003@yahoo.com

Casanova a dit…

Intentaré ver como lo pongo en contacto, se lo haré saber desde que pueda. Saludos mios y en nombre de Alberto a quien respeto y considero un santaclareño genial. cAc.