jeudi 16 octobre 2008

Expresionismo alemán en Paris



Emil Nolde (1867-1956) fue un artista que se formó como ebanista y la casualidad lo llevó a dar cursos ,de diseño en Saint-Gall, en Suiza. Así descubre las cimas alpinas, éste hombre de las ciénagas del norte de Alemania. Pintará las cimas a la aguada y las metamorfoseará en figuras grotescas inspiradas por los nombres que les dan las gentes del país. Sus cartas postales fueron un éxito y lo hicieron próspero al punto que abandonó la enseñanza y se consagró a la pintura. Su primer gran cuadro (Gigantes de la montaña 1897-1898) fue rechazado por el jurado de la exposición internacional de Munich de 1898. Eso no lo amilana y emprende estudios en Munich y también en Paris. En Paris descubre a Daumier y a Rodin. Van Gogh y Gauguin lo marcan, pero él no abandona su mundo de sueños, una libertad expresiva de los mitos nórdicos.
Los miembros del grupo Die Brücke vieron en él a un precursor, cosa que le produjo desconfianza pero de la que supo disfrutar. Fue iniciado por Kart Schmidt-Rottluff en el gravado de la madera y logra maravillas hoy consideradas como entre las más bellas estampas de inicios del XX.
Entre 1913 y 1914 viajó de Berlin a Moscú, de la capital rusa a Japón, luego a China y también a las colonias alemanas de Nueva Guinea.
Los años del nazismo fueron oscuros y dolorosos. En 1934 se hizo miembro del partido nazi. Su obra era apreciada por Goebbels. Sin embargo, no cambió su línea estética. Fue héroe a pesar de él. Los nazis lo presentaron en todas las exposiciones organizadas para “acabar con el arte degenerado”. En el 41, los nazis le prohiben pintar y la Gestapo controla su casa y lo vela.
A pesar de todo, su obra es excepcional, abundante, que raya en el delirio muchas veces. Es de un placer enorme descubrir la audacia pictórica de quien se revela como el precursor del expresionismo alemán en la retrospectiva que le consagra el Grand Palais de Paris en sus Galeries nationales.












mercredi 15 octobre 2008

San Cristóbal, santo patrón de La Habana

En la religión afro-cubana, San Cristóbal es un orisha nombrado Agayú Solá. Los negros esclavos llevados a Cuba, llevaron consigo a su orisha, un ser grande y forzudo, de una energía descomunal comparable a un temblor de la tierra. Es por ello que simboliza la tierra, las tierras altas y las tierras aisladas. Es el patrón de los caminantes y de los porteadores. Osado, Agayú Solá atraviesa los ríos crecidos y en recompensa exige a Obatalá sus servicios. Engendran así a Changó, que será mal amado por ambos. Viviendo a puertas abiertas, nadie se atreve a entrar en su casa. Cuando conoce una situación difícil, se refugia en una palma. Es de paso largo y alza las piernas cuando camina, razón por la cual, durante las veladas al santo, los bailes son alzando las piernas y moviéndose a grandes pasos. Sus atributos son un hacha de dos filos, pintada en rojo y blanco y lava de volcán; y en cuanto a colores, es casi un arcoiris: carmelita, naranja, blanco, rojo, amarillo, verde y azul. Esa profusión de colores tiene que ver con su fuerza, la cual usó para atrapar un arcoiris y con él hacer un collar que luego ofrece a Oyá, la divinidad de los cementerios. La víspera del 16 de octubre, los devotos al orisha le ofrecen plátanos de la isla y sacrifican chivos, gallos, palomas, gallinas de Guinea y en los campos hasta se le ofrece un toro.

Representación de Agayú Solá. Ilustración de Lawrence Zúñiga.











Buscando en mis archivos y fotos he encontrado un aluvión de San Cristóbales, fotografiados en museos e iglesias de ciudades donde he vivido o que he visitado. Aquí les dejo algunas de esas fotos.

Xilografía de 1423. Se encuentra en la Embajada del Vaticano en La Habana.

Óleo sobre tela (1998)
del pintor cubano
Cosme Proenza Almaguer (Holguín 1948).

Óleo sobre lienzo (1610) del pintor italiano Orazio Borgianni (1578-1616). Museo del Prado de Madrid.

Óleo sobre lienzo (1637) de José Rivera “el Españoleto”. Museo del Prado de Madrid.
Retablo español anónimo del siglo XIV. Museo del Prado de Madrid.

Cuadro del pintor paisajista flamenco Joachim Patinar (1480-1524). Monasterio de El Escorial.

Estatua en piedra. Catedral de Ávila, España.

Pintura del siglo XVI atribuida a un pintor de la escuela Correa.
Museo de Santa Cruz. Toledo, España.
Fresco del siglo XVII, al que popularmente se le conoce como “el Cristobalón” por sus enormes dimensiones. Catedral de Toledo. España.

Cuadro del siglo XVI.
Catedral de Valencia.

Fresco situado en la iglesia de Santa María la Mayor,
Ronda, en la provincia de Málaga, España.

Óleo sobre muro del siglo XVII.
Convento de Santa Paula. Sevilla, España.

Tabla anónima de la escuela Sevillana (1480).
Museo de Bellas Artes. Sevilla, España.

Pintura mural del siglo XVI, de Alonso Vázquez.
Iglesia de Santa Ana, Triana, Sevilla, España.

Pintura al fresco (1584) del pintor italiano Mateo Pérez de Alesio.
Catedral de Sevilla.

Escultura situada en el puente de Carlos,
sobre el río Moldava, en Praga.

Xilografía de 1511 realizada por el pintor alemán Alberto Durero.
British Museum de Londres.

Fresco (1523) de Tiziano (1485-1576).
Palacio Ducal de Venecia.

Fresco situado junto a la puerta de la sacristía.
Catedral Vieja de Salamanca, España.
Detalle del tríptico de la Virgen de la Rosa,
siglo XV, de Fernando Gallego.
Catedral Vieja de Salamanca, España.

Lienzo pintado en 1512 atribuido a un discípulo de Fernando Gallego. Encomendado por Don Alonso Gómez de Paradiñas, el lienzo ocupa un lugar sobre su tumba. Catedral Vieja de Salamanca, España.
Pintura mural del siglo XVIII. Catedral Nueva de Salamanca, España.

Fresco mural del siglo XIV. Iglesia de San Marcos. Salamanca, España.
Pintura mural anónima. Catedral de Zamora, España.

Pintura mural anónima.
Iglesia Santa María la Nueva, Zamora, España.

Talla en madera de 1518 del flamenco Gil de Ronza (1480-1543). Convento de San Francisco de Zamora, Zamora, España.

Pintura mural de estilo gótico, data del siglo XIV.
Capilla Dorada del Convento-Museo de Santa Clara en Tordesillas,
provincia de Valladolid, España.
Mural anónimo del siglo XVIII.
Catedral de Burgos, España.

Pintura al fresco posiblemente del siglo XIV. Catedral de Burgos, España.

Fresco del siglo XVII en la catedral de León, España.

Pintura mural anónima, siglos XVII o XVIII. Colegiata de San Antolín. Medina del Campo, Valladolid, España.

Pintura situada en el Convento de Santa Clara, en Plasencia, Cáceres. España.